Un espectáculo que rinde tributo a quienes sembraron el camino por el que hoy andamos: los abuelos, guardianes de la historia, de las costumbres y del amor incondicional.
A través del cante, el toque y el baile viajaremos al pasado, a esos patios de tierra, a las cocinas con olor a puchero, a las historias contadas al calor de una candela. Cada palo del flamenco nos hablará de lucha, la ternura, la sabiduría y de esa forma de vivir antigua, más lenta, más sentida, donde lo esencial tenía un lugar sagrado.
Este espectáculo no es solo un homenaje, es también una llamada a recordar, a valorar y a no dejar que se pierda esa herencia invisible que nos sostiene: la voz de nuestros mayores. Que suenen las palmas, que hable la guitarra, que se abra el alma.
¡Que viva el flamenco, que vivan los abuelos!
José “Niño Bermejo” estará al cante, acompañado por Andrés “Cascarilla” al toque, Alberto “Arenita” a la guitarra, Víctor Manuel Bautista a la percusión y Ana Morales al baile.